PABLO GALANTE - poemas
PABLO GALANTE
de su libro Estribor Intrépido
E-MAIL: osirug@adinet.com.uy
GRILLO
Permanece en la ladera de su espalda
como langosta
la angosta frontera de sus contornos
ondea entre sus cabellos castaños.
Permanece
perverso escribiendo
entre cúmulos de insondable misterio
al acecho y no.
Sabe que vivirá para estar vivo solo unos momentos
entre el refugio de su cuerpo y el orizonte incómodo
Pemanece
y amanece despiero
como atribulado insecto
soportando sus contornos.
Sus ojos se le han vuelto linterna,
nada de nostalgias,
es demaciado ácida su sustancia
que guarda
como para que el olvido
le recite al oído
lo que no quiere
y se fie demasiado
del calor de las carnes calientes.
Porque sabe solamente lo que sospecha
el insecto se mantiene pequeño y razonable
caminando entre los cubiertos.
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POEMAS PARA DOMESTICAR
este es un poema salvaje
que puede destruir tus mejores pretensiones de leer
se escribe solo con letras que nada dicen
sobre ese blanco virtual iluminado
de todas las pantallas que puedan atraparlo
convencerlo de una vez
que regrese a su silencio
que se convierta al menos en arroba
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pero este es un pobre poema muy tonto
que no se arrolla ni enroll@
de dientes afilados
y demasiada buena leche
como para inundar de orgasmos lunáticos
la capacidad de reproducción idiota de cualquier computadora
instalada en un quimérico lugar del planeta
este poema leído por una malaya
fue el causante de que se le quemara su budín de pan malayo
repite su cadena, entonces,copialo mil veces, sino perderás todos tus
bienes, tu pequeña porción de arroz,
yoko ono
creció viendo cajones
donde enterró mil veces a su peculiar amigo
y nunca conoció este poema arrobado
robado de una colección de viejas postales del presente caos
esto simplemente no existió nunca
y pidió consuelo y navegó
brava mar la de un divague que un viejo tiburón
trató de engullir en sus fauces
lo mejor es ocultar
sus cien años de soledad
en los cuales nunca fue escrito
ni leído en los millares de arrecifes de coral que escarban el fondo
de los océanos por buzos que buscaban joyas del titanic
ni frente al muro de los lamentos donde había que ponerse a llorar
para que le sacaran fotos a uno y decir que bella es Jerusalén
nadie pregunto por Dios
y sin temor
hubo un poema escapado de una gota de sudor
de lástima
un intento de transformar el fluído intercambio de ideas
en algo más que una virtual compensación existencial
ese gesto de vagas cabecitas suspirando en las automáticas
ventanitas de la luz de los bytes
clinton tay son bilgayts y los muertos de hambre de toda áfrica
pancitas parcialmente hundidas que no se muestran
nunca pudieron domesticar un poema que se
atreve a todo y no significa nada
tan virtual como la ansiedad
que buscaba ladrar
ahí tienes tú
tu poema
ese pedacito de pan
robado por un pequeño perro
amigo de un organillero ciego,
que miraba la mar